Con su prosa poética, utilizando un lenguaje sencillo y directo Antonio Sáez "clama" como una especie de altavoz, en favor de los más desfavorecidos, cargando de sentimiento cada uno de los textos, en un intento de despertar las conciencias anestesiadas por lo cotidiano de las injusticias.
Sus poemas y relatos, fruto de una profunda pasión por las letras y compromiso con la lucha por las desigualdades sociales, ponen voz a los migrantes, mujeres que soportan la violencia machista, personas discapacitadas, colectivos diana del racismo, España vaciada y personas mayores, en pro de una sociedad mas justa, cuyo idioma, al igual que el del autor, sea el amor.
El libro, como la vida misma, también está aderezado con poemas dedicados al amor y al humor, con protagonismo para el primero por ser el lenguaje de la poesía.