Nuestra organización social, esa que nos ha permitido llegar a ser más de 8.000 millones de personas en un mundo con una cierta paz, se encuentra al borde del colapso, como también lo está la misma ordenación económica que ha sustentado durante casi 80 años a este, que creíamos inmutable, orden mundial.
Los ciudadanos pierden derechos en unas democracias que son invadidas desde dentro por fanáticos y déspotas sin escrúpulos, capaces de orquestar matanzas indiscriminadas diciéndonos, sin vergüenza, que defienden al mundo del mal, a su pueblo del mal, cuando sólo defienden sus propios intereses económicos y los de las élites. La mayoría de los ciudadanos asiste impasible a una escalada de terror que ya no procede del exterior, sino del interior de sus fronteras.
Mientras, los fanatismos, la ignorancia y la violencia ganan terreno y los ciudadanos votan a individuos que nunca harán nada que pueda calificarse como justo, sensato y honesto, nada por el bien de quienes habitan en nuestro planeta.
El mundo ha perdido el juicio y todos somos culpables.
Este libro explica por qué hemos llegado hasta aquí, explica qué y cómo somos en verdad los seres humanos y cómo deberíamos de ser.