La obra forma parte de una larga tradición de literatura filosófica sobre la ausencia de toda pena o turbación, desde Demócrito a los estoicos y de los epicúreos a Pirrón. Séneca recomienda una vida austera, ajena al lujo excesivo e inútil. También aconseja elegir cuidadosamente nuestras compañías, ya que si elegimos aquellos que están corrompidos por los vicios, estos se extenderán a nosotros. La austeridad es el principal elemento para la tranquilidad del ánimo; tenemos que aprender a saber contenernos, a enfrenar la demasía, a templar la gula, a mitigar la ira, a mirar con buenos ojos la pobreza y a reverenciar la templanza. Séneca compara el despilfarro de aquellos que tienen mucho y no saben disfrutarlo con aquella persona que posee una gran biblioteca y ni siquiera ha pasado del índice.